Residuos peligrosos, un lío de más de 305 mil toneladas

En un nuevo informe, el Ideam compiló las cifras que muestran la cantidad de desechos producidos en Colombia. La industria petrolera es la que más genera, aunque también tiene buenos índices de aprovechamiento. Más de 121.000 toneladas tuvieron que ser destinadas a disposición final.

Las industrias que más los generaron fueron la de extracción de petróleo crudo (96.334 toneladas) y las actividades relacionadas con clínicas y atención médica (25.487 ton).Cortesía Ideam

 

Una de las primeras cosas sobre las que advierte Ómar Franco, director del Ideam, es que al hablar de residuos peligrosos no es justo señalar a un sector específico. Las cifras pueden sugerir conclusiones apresuradas a simple vista, pero en este tema no se trata de caer en reduccionismos. Las toneladas que generan las diferentes industrias alarmarían a cualquiera, pero lo correcto, insiste Franco, es leerlas con un poco más de detalle.

Los datos que acaba de publicar el Ideam, en un trabajo conjunto con el Ministerio de Ambiente, señalan que, durante 2016, Colombia produjo más de 305.000 toneladas (ton) de residuos peligrosos, 25 % menos que en 2015. Las industrias que más los generaron fueron la de extracción de petróleo crudo (96.334 toneladas) y las actividades relacionadas con clínicas y atención médica (25.487 ton). El gremio del hierro y el acero ocupó el tercer lugar (25.093 ton) y las actividades de apoyo para la extracción de petróleo y gas natural, el cuarto (10.791 ton). Un dato más: Casanare fue el lugar donde más residuos peligrosos se generaron. Un poco más de 58.900 toneladas de desechos lo ubicaron en el primer lugar, antes de Meta, que sobrepasa las 40.000 ton (ver infografía).

La conclusión más fácil sería señalar esos cuatro sectores que, en conjunto, produjeron más del 50 % de los residuos. Pero hay que entender varias cosas antes de juzgar. Lo primero es que este tipo de material no siempre es enterrado bajo suelo, como nos lo han hecho creer algunas películas. Tampoco hay países que le paguen al Gobierno colombiano para que lo oculte bajo tierra, como creía alguien antes de que este artículo fuera escrito. “Eso no es cierto, ni posible”, asegura Diego Escobar Ocampo, coordinador de Residuos Peligrosos del Minambiente. “La Constitución lo prohíbe tajantemente. Así hubiese algunas empresas que tuviesen la capacidad para hacerlo, no está permitido”.

Otro asunto clave es comprender que hay tres mecanismos para tratar estos materiales tóxicos. El más adecuado, y al que deberían apuntar todas las empresas, es el aprovechamiento. Es decir, deberían sumar esfuerzos para recuperar los elementos que se pueden usar de nuevo. Casi 124.500 toneladas entraron en esa categoría en 2016 y, de hecho, advierte Ómar Franco, la industria petrolera es una de las que más han avanzado en ese punto. Otras 247.587 toneladas fueron tratadas con tecnologías fisicoquímicas (incineración, por ejemplo). Y, finalmente, un poco más de 121.000 toneladas fueron destinadas a algún lugar bajo tierra. Disposición final es el nombre técnico que usan los expertos.

¿Preocupante? Sí, tal vez. Lo ideal sería que esos desechos siempre fuesen aprovechables, pero por diferentes razones aún no es posible. Sin embargo, el procedimiento tampoco es tan simple como lo suele mostrar la ficción. En Colombia hay alrededor de 200 empresas que se encargan de manejar los residuos. Las compañías que los generan están en la obligación de entregárselos y éstas deben cumplir con requisitos ambientales vigilados por las corporaciones autónomas. Necesitan una licencia ambiental y los desechos deben ser depositados en celdas de seguridad.

Ahora, hay dos puntos inquietantes. A pesar de que el Informe nacional de residuos o desechos peligrosos en Colombia es, como dice Franco, la muestra de un esfuerzo de las corporaciones autónomas, los empresarios y el Ideam por tener cifras cada vez mejores y más claras para orientar las políticas ambientales, es difícil saber si hay un subregistro. Aunque todas las compañías que producen más de 10 kilogramos de estos desechos al mes deben reportar la manera en que proceden, no es fácil saber si hay algunas que omiten esa obligación.

El segundo punto tiene que ver con materiales específicos que siguen suponiendo un desafío. El asbesto es uno de ellos. Pese a que los residuos de este material se redujeron (pasaron de 2.272 toneladas en 2012 a 1.625 toneladas en 2016), el 69 % fue manejado mediante disposición final. Sólo 3 toneladas pudieron ser aprovechadas, es decir, el 0,2 %.

Fuente: Medio Ambiente 15 Mar 2018 – 10:00 PM. Por: Redacción VIVIR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *